La necesidad de crear talentos para el futuro

Hoy en día estamos viviendo muchos cambios importantes a nivel mundial. Uno de ellos es la transformación digital, una ola de nuevas tecnologías que se formó hace varios años y que con el tiempo se ha ido agrandando cada vez más. El tema está en que de la mano con estos avances, también aumenta la necesidad de que existan expertos capaces de desarrollar y trabajar con estas nuevas herramientas, y es ahí donde se origina un nuevo problema.

La falta de talentos y escasez de profesionales expertos en estas materias es cada vez más preocupante. Desde International Data Corporation (IDC), de hecho, proyectan que para el año 2024 la demanda de profesionales de este tipo puede ubicarse cerca de los 10 millones alrededor de todo el mundo. Específicamente, para las áreas de ciberseguridad, gestión de datos y tecnologías de la información.

Pero no todo está perdido. Es en este espacio donde he notado como han ido abriéndose paso los bootcamps, programas intensivos de formación en habilidades digitales, donde la enseñanza se realiza en torno a lo que es el aprendizaje práctico. Que se utilicen este tipo de metodologías y que exista la posibilidad de que a temprana edad las personas empiecen a desarrollarse en programación y en las TICs es algo fundamental para el futuro de la industria.

Según se dio a conocer recientemente en una nota publicada por el diario El Mercurio, las cinco instituciones agrupadas en NETI (Desafío Latam, Laboratoria, Coding Dojo, Le Wagon y 4Geeks Academy) revelaron que en el año 2021 los bootcamps formaron a 3.500 programadores y para el 2022 se espera que esta cifra se duplique. Si bien estos números aún no están a la altura de la demanda, es clave reconocer el trabajo que se desarrolla bajo esta metodología. A la hora de trabajar como programador, por ejemplo, no solo basta con conocer profundamente las herramientas que esto conlleva, sino que también son importantes ciertas habilidades, como la lógica y la inteligencia cognitiva que nos permitan poder aplicar nuestros conocimientos a la labor que sea requerida. En otras palabras, no basta solo con saber la fórmula matemática, hay que saber aplicarla al ejercicio.

Todos los años cientos de estudiantes universitarios egresan de carreras enfocadas en desarrollar este tipo de competencias -programación, informática, entre otras-, sin embargo, muchos de estos egresados dejan mucho que desear cuando se trata de aplicar estos conocimientos en la vida laboral. Por lo que es clave que la forma en que se enseña a los alumnos debe equilibrarse entre el aprendizaje teórico y práctico.

Además, un aspecto positivo de este tipo de enseñanzas es que luego de haber participado de este tipo de cursos las probabilidades de encontrar trabajo son muy altas, tanto por la demanda laboral como por el tipo de metodologías que aplican, las que cada vez atraen más a las distintas empresas del ecosistema. Bien sabemos que con la pandemia el desempleo aumentó a grandes escalas, sin embargo, ocurrió todo lo contrario respecto a la búsqueda de profesionales en desarrollo de programación y todo lo que conlleva ser un experto en TI.

Por cierto, no todo lo que brilla es oro y esta metodología de aprendizaje también enfrenta obstáculos y desafíos (de los que hablaremos en un nuevo post), pero es interesante analizar cómo ciertos actores han sabido entender las necesidades del mercado y han logrado formar a profesionales que, en corto tiempo, están preparados para iniciar una carrera profesional en TICs.

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