El apoyo a las pymes

Durante las últimas semanas, mucho se ha oído hablar del “apoyo a las pymes”: candidatos a la presidencia y al Congreso lo proclaman; personas que sufren por los emprendedores al mirar en los canales de televisión cómo se vandalizan pequeños comercios en algunos puntos del país, o muchas marcas (cada vez más) que dicen prestar una mano a las pymes y a los emprendedores del país. 

Por supuesto, nada de eso es malo, sino todo lo contrario. Me alegro por el interés que ha despertado el apoyo a las pymes y a los emprendedores, pero me preocupa que sea más  una comunicación de marketing (no de propósito) para venderle productos a un segmento que una oferta de ayuda real.

Al leer diversos medios de comunicación, sorprende el optimismo con que muchos ven la situación de las pymes hoy: varios creen que la liquidez que existe hoy en el país -producto de las ayudas para hacer frente a la crisis sanitaria- es suficiente para mantenerlas a flote por “unos meses más” o que el índice de quiebras, frente a nue2314vas empresas creadas es uno de los mejores del último tiempo y, por lo tanto, podría ser un augurio de tiempos mejores para las pequeñas y medianas empresas. 

Todo lo anterior, por cierto, es real; pero la realidad de las pymes sigue siendo zigzagueante e incierta, ya que si bien algunas medidas como bonos y retiros de las AFP pueden haber estabilizado las quiebras en el sector por el momento, son “beneficios” que no durarán mucho más tiempo, lo que hace urgente un apoyo más a largo plazo para el sector. 

Es ahí dónde me pregunto, quiénes serán los que realmente están dispuestos a apoyar a aquel segmento de nuestra economía que emplea al 50% de los trabajadores del país, aunque sólo aporten menos del 10% del PIB. 

El esfuerzo debe ser real, transversal y debe pertenecernos a todos. Así es, todos podemos apoyar a las pymes: si consumimos, prefiramos hacer nuestras compras en una pyme; si tenemos pequeñas o medianas empresas como proveedores, paguémosles a tiempo; si somos tomadores de decisiones, evaluemos políticas públicas que les beneficien; si somos empresarios o emprendedores que ya hemos alcanzado el “éxito”, ayúdemosles a lograrlo también, entreguemos mentorías, contactos, inversiones o lo que necesiten para seguir en el ruedo. 

Vivimos tiempos difíciles para los negocios. Es por eso que “apoyar a las pymes” debe ser más que un slogan, debe ser una acción que muchas veces no requiere tanto esfuerzo. Es imperativo que lo veamos de esta manera y rompamos el estigma del refrán “del dicho al hecho…”.

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